Estimada senadora Ena von Baer:
Estimada senadora Ena von Baer:
Con tristeza y disgusto leí en el diario “La carta de las iglesias cristianas al Presidente, a los jueces y a los parlamentarios.” ¡ Qué falta de comprensión de la complejidad de los problemas y qué ausencia de capacidad de diferencias y distinguir! No revisaré cada punto, sino solamente tocaré brevemente tres puntos.
1.) En el aborto terapéutico nadie “se propone de privar de la vida al más inocente de todos los seres.” Esta malintencionada formulación retórica ya tergiversa y caricaturiza una posición diferente a la de ellos. El problema tampoco es, si el feto es o no “inocente”, sino cual es su eventual peligro para su madre, cuyos otros hijos quizás podrían quedar huérfanos. ¿¿Acaso ya no se enseña en la Iglesia de Roma, de que en caso de un conflicto entre la vida de la madre y del feto, hay que dejar decidir a Dios (en realidad a la naturaleza) y si mueren los dos, entonces es deber de la madre asumir este supremo “sacrificio”? Doctrina fácil para solteros(¡) Pero el problema fundamental es:¿ Se da ese problema aún hoy con todos los avances de la medicina, o algunos otros, como la inviabilidad del feto, deformaciones graves, etc.? Pues bien: ESTO ES UN PROBLEMA MEDICO. Para resolverlo necesitaríamos médicos capaces de hacer abstracción de sus convicciones religiosas o filosóficas, que en este contexto serían PRE-JUICIOS, que enturbiarían el juicio estrictamente médico, científico. Que los firmantes del documento se arrogan un juicio categórico al respecto (punto 3) es una frescura. No les corresponde. Las iglesias cristianas más bien deberían recordar que bendijeron y siguen bendiciendo armas y guerras, dónde SI se matan a millones de seres “inocentes”, hombres y mujeres, ancianos y niños y por supuesto también ….fetos
2.) Homosexualidad: Reconozco que personalmente soy profundamente homofóbico. El homosexual me causa aversión, repugnancia. Pero también sé, que esto es algo instintivo, que brota de la dimensión biológica, que rechaza todo lo que le parece distinto, desviado e incluso dañino. Sabiendo esto, debo ser extremadamente cauto y cuidadoso, para que este subsuelo instintivo de mi personalidad no determine mi reflexión teológica o filosófica. Comparto con los declarantes, que el término “orientación sexual” es equívoco, más aún, si se dice “género”. (ONU). En el sentido ESTRICTAMENTE BIOLOGICO, los sexos son instrumentos procreativos para la conservación de la especie. En este sentido sólo hay dos “géneros”: hombre y mujer, masculino y femenino. Pero incluso en una matrimonio heterosexual, ¿vamos a decir que la función y el sentido primordial y más importante del sexo es la procreación, y que el amor, el cariño, el éxtasis, etc. son SOLO concomitantes secundarios? Eso es la convicción de la iglesia católica romana, que sin percatarse sostiene una concepción naturalista, biologista del ser humano. ¿Qué pasa con parejas estériles? Ah!! Es que tienen la INTENCION de tener hijos, aunque sin conseguirlo. ¡ Que hipocresía! Pues bien: ¿Y los homosexuales? ¿Voy a decir acaso: “Eso son enfermos, degenerados, etc., incapaces de amar y tener relaciones humanas profundas”? Si digo esto, soy víctima de mis instintos homofóbicos y caigo en la trampa naturalista o biologista católico- romana. Y por lo tanto miento y ofendo, porque los homosexuales SI pueden amar, serse fieles y vivir uno con y por el otro sacrificadamente. ¿Cuántos heterosexuales que tienen relaciones sexuales se aman verdaderamente? ¿Será muy alto el porcentaje? En la Biblia se rechaza la homosexualidad: en el Antiguo Testamento, porque los hebreos, un pueblo conquistador, que requería de defensores de su tierra necesitaba “procreadores” y en el Nuevo Testamento la lista de virtudes y vicios fue adoptada de los filósofos, estoicos, que rechazaban la homosexualidad. En el Nuevo Testamento también se prohíbe terminantemente ingerir alimentos con SANGRE y los Testigos de Jehová todavía se atienen a este precepto del Concilio de los Apóstoles. Además lo que hoy (-desde el Romanticismo -) se conoce por amor, no se conocía antes (con raras excepciones). El mismo apóstol Pablo solo conoce la alternativa: Casarse o quemarse (sexualmente): Véase 1 Corintios 7, 1-8. El mero biblicismo no nos ayuda en estas cuestiones, sólo la inspiración bíblica, o sea la misericordia.
3.) Uniones de hecho (heterosexuales): Obviamente es tiempo de legislar sobre esta materia. El dogmatismo intransigente de estos “maestros de Chile” me recuerda penosamente a los fariseos y “doctores de la ley” del Nuevo Testamento, los enemigos acérrimos de Jesús, que lo asesinaron, a los cuales dijo: “Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”, aludiendo al profeta Oseas 6,6: “Porque misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos”. Pero esa misericordia falta frente ante tanto dolor y sufrimiento de familias “irregulares”. Claro que se responde: “La misericordia existe, nuestros corazones están adoloridos y acongojados y somos solidarios, etc. etc., pero no se debe traicionas la verdad”, siendo esa verdad sus propias telarañas dogmáticas sin verdadero fundamento cristiano.
Finalmente las mismas retóricas absurdas que también se esgrimieron con ocasión de la discusión sobre el divorcio: el daño a la familia, el desmoronamiento de los valores, sólo falta la desintegración de la patria. Lo que en Chile aparentemente aún no se ha comprendido y que dificulta su plena inserción en el desarrollo espiritual occidental , es la real y consecuente separación del Estado y de la Iglesia. El Estado no tiene funciones de cosmovisión (Weltanschauung). Esta conquista occidental que nos distingue por ej. del mundo islámico, es en última instancia un fruto del cristianismo interiorizado, por supuesto no del cristianismo medieval inquisitorio español culpable del atraso en todo orden de cosas de Latinoamérica. Los representantes de la Ilustración inglesa y alemana o los primeros masones de estos países eran los verdaderos y auténticos cristianos de su tiempo y sus hermosos ideales de tolerancia, libertad de pensamiento, etc., forjaron lo esencial de Europa central. Aún tenemos mucho que aprender en este país , en que todavía abundan los “talibanes”.
La participación de la Iglesia Anglicana en esta “carta”, me ha decepcionado, ya que esta iglesia suele caracterizarse por teólogos serios y competentes.
Si le es posible, le solicitaría reenviar estas reflexiones más bien personales, ya que soy pastor emérito o sea jubilado, ya no activo ni representativo de la Iglesia Luterana en Chile, a las siguientes personas, que se nombraron en El Mercurio:
Evelyn Matthei, Fulvio Rossi,, Camilo Escalona, Guido Girardi, Carlos Ominami, Andrés Allamand, José Antonio Viera-Gallo, Ricardo Nuñez, Carlos Bianchi.
Agradeciendo de antemano, le saluda muy atentamente,
Richard Wagner
Pastor emérito de la Iglesia Luterana en Chile (ILCH)










